Egg shell

by Adrian & Ana Ruiz

Pastors of Templo Emmanuel

“I hate you, Alicia!” shouted Tom. “Never again will you come in my room! You’re a thief!”

“What, what did you say?” asked his grandfather, who was coming down the hall. “What is all this shouting about?”

“Tom said that I stole his scissors, but I didn’t.” Alicia shouted from her room. “He is a liar and I don’t want him coming in my room either,” Alicia finished telling her grandpa as she slammed the door closed.

With a sigh, the grandfather checked Tom’s room and found the scissors on the desk underneath a book. He showed both of the angry children, but they insisted that the other had left them there.

“Silence!” ordered the grandfather. He motioned for them to follow him and he walked towards the kitchen. He laid an egg and an empty cup on the table.

“Alicia, break the egg and throw it in the cup” said the grandfather. The children wondered where their grandpa was going with this, but Alicia obeyed.

“Now you put the egg back in its shell. Please put it back in the same way it was before” he said to his grandson. Tom frowned, “what do you mean? How do I get the content and close the egg as it was before? This is impossible grandpa! You cannot fix a broken egg.”

“Same as Humpty Dumpty, right?” their grandfather said with a chuckle. Then he turned serious, “the point is that like this egg, it cannot be fixed. Feelings are the same. Kids, you both said ugly things to each other. Getting the hurtful words back is as impossible as wanting to repair an egg without noticing that it has been broken.”

Both of them felt bad. “Never forget how hurtful words can be,” their grandfather warned them. “God says that the tongue is like a fire that can never be quenched. Words can cause great harm even when you say you’re sorry, it does not make the hurtful words disappear.”

“I’m sorry,” Tom told his sister.

“Yes…good…I also want you to forgive me,” Alicia replied. “You can come into my room if you want.”

How about you? Are you careful of the words you say, or do you say things before you think? Even after we apologize that person will remember those words we uttered in anger and it will hurt them every time. Let’s be careful when we are speaking.

Ephesians 4:29 (NKJV) “Let no corrupt word proceed out of your mouth, but what is good for necessary edification, that it may impart grace to the hearers.”

Your Pastors Adrian and Ana Ruiz await you at Templo Emanuel 280 Polk St. American Falls, ID.

Translated by Ruth Ramirez.

La cascara de huevo

“¡Te odio, Alicia!” Le grito Tom. ¡ Nunca mas vuelvas a entrar a mi cuarto! “¡Eres una ladrona!” “¡Eh, que dices!”, Dijo el abuelo, que venía por el pasillo. ¿De que se trata toda esta gritería?

“Tom dice que yo me robé sus tijeras, pero yo no lo hice”, grito Alicia desde su habitación. “¡El es un mentiroso y también no quiero que vuelva a entrar a mi habitación!”, termino de decir Alicia y cerro la puerta de un tirón.

Con un suspiro, el abuelo revisó el cuarto de Tom y descubrió las tijeras sobre la mesa, cubiertas por un libro. Al mostrárselas ambos niños muy enojados, insistieron en que el otro las había dejado allí.

¡Silencio!, Ordenó el abuelo. Les hizo señas de que lo siguieran y se dirigió hacia la cocina, donde puso un huevo y una taza vacía sobre la mesa.

¡Alicia, rompe este huevo y échalo en la taza!, le dijo el abuelo. Los niños se preguntaban a dónde se dirigía el abuelo con todo esto, pero Alicia obedeció.

¡Ahora, tú, pon el huevo de regreso dentro de la cáscara. Por favor, en la misma forma que estaba antes!, le dijo el abuelo a Tom.

Tom frunció el ceño. ¿Qué quieres decir? ¿Qué debo meter todo el contenido y cerrar el huevo como estaba antes? “¡Esto es imposible abuelo! Tú no puedes arreglar un huevo roto.”

¿ Igual que Humpy Dumpty, no?, dijo el abuelo con una risita. Entonces se puso serio. “El punto es que al igual que este huevo que No puede ser arreglado”. Así son los sentimientos. Niños, ustedes se gritaron cosas muy feas entre si. Recoger las palabras sin que estas causen daño es algo tan imposible como querer reparar un huevo sin que se note que ha sido roto.

Ambos se sintieron mal. “Nunca se les olvide lo dañinas que pueden ser las palabras”, les advirtió el abuelo. “Dios dice que la lengua es como un fuego que no puede ser apagado. Así es el gran daño que pueden hacer las palabras aun cuando dices que lo sientes, eso no hace que su mal desaparezca.

“Lo siento”, Tom le dijo a su hermana. Sí…bueno …yo también quiero que me perdones contesto Alicia. Puedes entrar a mi habitación si lo deseas”.

¿Qué tal Tú? ¿Tienes cuidado de las palabras que dices, o dices las cosas antes de pensarlas? Aun cuando cuándo nos disculpamos esa persona recordará esas palabras que enojado pronunciamos y le dolerá cada vez que lo recuerde. Tengamos cuidado al hablar.

Efesios 4:29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

Tus Pastores Adrián y Ana Ruiz te esperan en Templo Emanuel 280 Polk. St. American Falls ID.

Traduducida Por Ruth Ramirez.

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